Behobia 2018 – La crónica

La cuarta Behobia consecutiva, y me sigue gustando como el primer día. Y no es porque cada año me salga mejor (que eso ya se acaba), sino porque le tengo mucho cariño a la carrera y al fin de semana en una ciudad preciosa. Así que, como cada año desde hace muchos ya, tras el Maratón de otoño viene la hora de aprovechar las rentas en un finde muy especial. Alguna foto de San Sebastián, que cada año está más bonito:

Esta vez el Maratón quedaba muy atrás, cerca de 2 meses, y apenas había salido algún día por mi cuenta. Afortunadamente, este año me había salido bien, así que tampoco estaba con las ganas de acabar contento tras una mala experiencia. Pero mira por donde, a lo mejor esa relajación hizo que las piernas fueran muy bien.

El día salió muy bueno…. quizás demasiado calor, para mi gusto, pero al menos estaba cubierto, con lo que no molestaba el sol. Esta vez llegué a Irún con Ángel, un amigo del club que salía un poco más tarde. No nos pudimos sentar en el tren, y llegamos con tiempo pero tampoco demasiado, así que nada más llegar a calentar un rato y a la salida. Aquí el clásico vídeo de todos los años:

Este año la salida me pareció con más aglomeraciones que otros, siendo además que salía en el mismo cajón, el primero de los rojos. Hasta bien acabado Irún se iba esta vez con demasiada gente, sin correr muy a gusto

Llevaba anotados los parciales del año pasado, y en km 5 me di cuenta de que iba un poco más rápido, pero siempre con la sensación de tener reserva para el resto de carrera. Así que me olvidé del reloj y seguí a mi marcha disfrutando del ambiente (me sigue admirando cómo, hasta en la zona de autovía, el único tramo un poco más feo del circuito, hay gente animando). Este tramo del km 5 al 15 procuré fijarme en el entorno más que otros años… y la verdad es que es un trazado que me gusta mucho, más aún con todo el tiempo recibiendo el ánimo de la gente.

Los kms iban pasando y yo me daba cuenta de que iba muy bien. Las piernas iban solas y no tenía sensación de cansancio. Total, que a lo que llegué al km 15 volví a mirar la referencia y me di cuenta de que iba 1 minuto mejor que el año pasado. Así que, en ese momento, sí que me dije que había que mantener, apretar si podía, y aprovechar este buen día para mejorar la marca.

Miracruz se hizo duro, como siempre, pero también hace mucho saber cuánto dura esa rampa y que luego ya queda lo mejor de la carrera, la entrada en San Sebastián. Así que apreté los dientes y, como siempre, entré en San Sebastián con fuerza y disfrutando de la bajada hasta meta. Total, que entraba en meta con un tiempo de 1:28:07!! Más de 1 minuto mejor que el año pasado, y supercontento por encontrarme tan bien sin esperarlo. Os dejo los parciales:

Las fotos de la carrera y un par de videos: El paso por Miracruz y la entrada en meta:

Y para terminar, alguna reflexión de la carrera, como siempre, antes de despedirme:

  • Es una obviedad, pero hace muuuucho conocer una carrera. Saber cómo es el recorrido, dónde son las zonas buenas para ir más fuerte, guardar…
  • Las preparaciones del maratón son duras pero rentables. Ha quedado demostrado este año, haciendo marca en Behobia 2 meses después de Berlín, con apenas 3 trotes en medio. Como dice Álvaro, ‘desafiando a las leyes de los picos de forma‘.
  • Ya lo he dicho alguna otra vez, pero dejar de mirar el reloj y correr sin más es una buena receta para que las cosas salgan bien. Al menos a mi me funciona.

Bueno, pues espero que os haya gustado… me da a mi que el año que viene caerá la 5ª Behobia. Ahora toca descansar, reirnos en la San Silvestre y retomar la marcha yo creo que ya en Febrero. Os iré contando. Un abrazo!!

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Maratón de Berlín 2018 – La crónica

Séptimo maratón y tercer Major… me lo dicen hace unos años y no me lo creo. Conviene mirar atrás de vez en cuando, para no perder la referencia, darle valor a las cosas y seguir avanzando cada día. Lo que empezó siendo un reto, ahora es un camino. Y lo que empezó siendo una afición, ahora también es un soporte vital y una fuente de fuerzas y satisfacciones. Sólo deseo poder seguir haciendo esto muchos años más.

Y no tardo más, os voy a contar la crónica de la carrera:

Como todos los años, el pasado participé en varios sorteos de Majors, a ver si sonaba alguna flauta: Esta vez fue Nueva York, Londres y Berlín, y la suerte me sonrió para el último de ellos. Tengo que reconocer que no es el que más ilusión me hacía en un principio, porque tenía en mente Nueva York, por fechas y por pasar unos días allí…. pero enseguida empecé a mentalizarme para pasar OTRO verano, y ya van no sé cuántos, entrenando para el Maratón anual. Tras las experiencias de Chicago y Amsterdam, tengo que reconocer que tenía más ganas que nunca, y esa sensación de que esta vez sí que iba a tocar pasarlo bien, disfrutar, y que salieran las cosas.

El viaje a Berlín fue realmente relámpago, con el único objetivo de correr la carrera. Llegar el Viernes y volver el mismo Domingo, después de correr. La ciudad ya la conocía y, aunque merece mucho la pena, esta vez iba a lo que iba: Correr. De todas formas, os recomiendo muchísimo visitar Berlín. Es una ciudad muy cómoda, agradable, bonita y, sobre todo, silenciosa. A mi me tiene ganado por el silencio y la calma, que no son esperables en una gran urbe como es Berlín. Os dejo alguna foto de los MUY pequeños paseos que di por el centro de la ciudad:

Y un video de la zona de meta:

 

La feria del corredor digamos que es muy completa y grande, pero no para ser recordada por su belleza. Se hace en un antiguo aeropuerto en el núcleo de la ciudad (Tempelhof), y les sobra la misma cantidad de sitio que gusto les falta para montarla. La organización de la feria no tan buena: El Viernes, la cola para recoger las camisetas pre-pagadas con la inscripción se alargaba hasta 1 hora. Alguna foto de la feria:

El entrenamiento de preparación durante este verano se puede calificar de perfecto. Gracias, de nuevo, al buen hacer de Álvaro, estaba más fuerte que nunca (otra vez, algún año se tendrá que acabar 😉 ). Y no sólo físicamente, sino que estaba muy fuerte también mentalmente. Muy convencido para lograr, a la tercera, bajar de ese 3:20 que tanto se resistía. Este año la preparación del maratón ha sido bastante diferente. Con la buena base que tenía del final de la primavera, la preparación específica ha sido mucho más corta y con la sensación de menos carga que otros años. Además de más divertida.

Así que muy tranquilo y descansado, con la sensación de haber hecho todo bien, llegué al día de la carrera. Tenía el hotel muy cerca de la salida, con lo que el madrugón no fue excesivo (desayunando de 6.30 a 7.00, para ir tranquilamente a la zona de salida y empezar a las 9:15… que luego fueron las 9:25).

La salida de la carrera es (como la meta), en los alrededores de la puerta de Brandemburgo y Tiergarten. La organización es impecable. Indicaciones para localizar tu cajón, amplias calles para llegar, baños muy frecuentes y sin filas…todo perfecto. Y, sobre todo, la amplitud en la zona del cajón para poder hacer un calentamiento decente. De todos los Majors que he corrido, Berlín es sin duda el que más amplitud tiene en la zona de salida para poder calentar bien. Y se agradece.

Como ya os he dicho, el objetivo era bajar de 3:20. Eso quiere decir un ritmo medio de 4:43min/km para ir bien. Lo que tenía muy claro esta vez era hacer el maratón en positivo: La segunda media más rápida que la primera fuera cual fuera el ritmo. Es como me siento más cómodo y el reparto de esfuerzos que me resulta más agradable.

El día salió perfecto de temperatura y ausencia de viento, y se respiraba en el ambiente que era un día adecuado para dar lo mejor de uno mismo. En las presentaciones de los atletas élite que se veían en las pantallas, la ovación a Kipchoge y los comentarios de ánimo del presentador para que lograse marca eran premonitorios del record del mundo que iba a lograr.

La salida no es tan emocionante como en Tokio, con la ceremonia y la posterior lluvia de confetti, o como en Chicago, con el sentimiento que le ponen a su himno nacional. Pero enseguida te das cuenta de lo monumental y amplio del circuito, vislumbrando la Columna de la Victoria y la cantidad de gente que seguirá constante durante el resto de los 42km.

Cuando digo que el Maratón es una carrera complicada, incluso yendo muy bien preparado, es por algo. Es muy complicado que en 42 km. no pasen cosas inesperadas que te hagan reaccionar y cambiar los planes. Y tengo que decir que, de alguna manera, eso me encanta. Saber reaccionar y tener recursos para ello. Si en Chicago fue perder la señal de GPS y el pinchazo posterior, y en Amsterdam fue asumir correr con dolor desde el Km 2., en Berlín lo que pasó, casi nada más empezar, fue tener que prescindir de la cinta con el sensor de pulso: Fue justo ese día cuando se me empezó a mover, bajar y molestar… así que en el km 3., harto de tener que estar pendiente de ella, me la quité. Pero eso no fue lo único: Casi en el mismo km., pasé a ver en el reloj el km 5 cuando estaba pasando por el 4 (con el consiguiente engaño para el resto de la carrera de la indicación de ritmo medio). Sólo pude que reírme y pensar que, afortunadamente, ya había llegado el correspondiente incidente de carrera y que no era tan grave. Las piernas funcionaban y sólo me quedaba correr.

Pese a que no podía fiarme del ritmo medio del reloj, lo llevaba en las piernas. Quiero decir que, cuando entrenas para un objetivo con unas tiradas tan largas como las de preparar el maratón, al final el ritmo objetivo te sale solo. Y ahí que me puse, al ritmo objetivo que me decían las piernas aunque el reloj marcara 10segs/km menos por el error en la distancia.

Los primeros 10 se me pasaron volando y, como siempre, a partir de ahí ya empecé a sentirme mejor. Disciplinado con los avituallamientos de agua y lo planificado para los geles (uno cada 6-7km., más o menos), todo iba perfecto. Disfrutando mucho de la carrera, las amplias avenidas, los ánimos del público y el ver que todo va bien. Siempre guardando fuerzas.

Pese a que el ritmo para 3:20 implica pasar la media maratón en 1:40, yo tenía la sensación de ir un poco más rápido, aunque no estaba pendiente de cada paso kilométrico. Estaba realmente disfrutando de la carrera porque me apetecía y porque notaba que todo iba muy bien. Sabiendo que, si las fuerzas responden, hay mucho tiempo para recuperar o fijarse en el ritmo. Corría alegre, sin mirar el reloj a cada km. Sintiéndome fuerte y guardando. Sin embargo, al llegar a la media maratón, vi que pasaba en 1:40:00 clavado. Ni un británico a la hora del té es más exacto. Ahí me di cuenta de que no iba tan rápido como pensaba. Estaba en tiempos de 3:20, estaba todo controlado, pero el tiempo marcaba que iba un poco más lento de lo que el pálpito me decía. Tenía la sensación de que iba a pasar la media alrededor de 1:38:30-1:39.

En ese momento, confirmé lo que ya tenía en mente, que el objetivo era 3:20 y que era plenamente alcanzable. Digo esto porque, muchos amigos y compañeros que me aprecian demasiado y me han visto entrenar estos meses, repetían el mantra del 3:15 cada vez que me veían… “Estás para 3:15!!!”, era la frase. A nadie le amarga un dulce, y es verdad que, honestamente, no lo veía como objetivo pero sí para poder acercarme lo mismo que al 3:20, si todo iba bien. Pero el reloj y la carrera me pusieron en el sitio que tenía que estar ese día: Alcanzar, al tercer intento, ese sub 3:20.

Así que, en realidad, el 1:40:00 milimétrico de la media maratón me hizo el favor de darme el convencimiento y la confianza necesarios para ir a por ese objetivo y borrar cualquier otro. Poco a poco, estando todavía fuerte y siempre guardando, fui incrementando el ritmo y vi llegar el 25, el 30, el 35…. siempre adelantando a muchísima gente en esta parte de la carrera. Es curioso ver cómo siempre renta guardar en la primera parte, y cómo anima ver que, además de tener fuerzas, la estrategia de la carrera va saliendo bien.

A partir del 35 el cansancio se hizo más evidente, pero simplemente era lo esperado, nada excesivo ni que me hiciera bajar el ritmo drásticamente. Mantener la cabeza fría para seguir bebiendo y acabando los geles como estaba planeado era lo único que me ocupaba en esos kilómetros, no bajar la guardia para seguir tan bien como el resto de la carrera. Y casi sin darme cuenta, tras una de las pocas curvas del circuito y al fondo de una larga recta, apareció la Puerta de Brandemburgo. Traté de apretar un poco, de cambiar el ritmo para apurar al máximo, pero no pude mucho más… Estaba en tiempo de bajar de 3:20, y eso quizás ‘ayudó’ a que la cabeza dijera que no podía más… A lo mejor si hubiera ido más justo sí que hubieran surgido fuerzas, pero daba igual ya. Así que muy muy contento crucé la meta de mi séptimo maratón con mi mejor tiempo, 3:18:34. Me ha costado 3 años, 3 planes, 3 veranos entrenando y 126 kilómetros intentándolo en 3 ciudades. Pero por fin lo tengo.

Alguna foto de la carrera:

Un video de la llegada:

Y los tiempos de paso:

 

Y ahora las reflexiones post-carrera, que han ido posandose tranquilamente durante los días posteriores:

  • En este Maratón me ha dado la impresión de que ha sido todo muy obvio y evidente… que ha ido todo como estaba previsto (salvo el pequeño incidente del pulsómetro) y que, en ese sentido, ha sido un poco “soso”. No en plan queja, sólo faltaba. Pero haber tenido 2 años con maratones, digamos, con incidentes (lo cual no es nada raro), te da una sensación de que lograr esa ‘normalidad’ es todo un éxito. Además de poner en práctica el aprendizaje de todo lo anterior.
  • Sin embargo, no creo que recuerde más este maratón que el pinchazo de Chicago o la penuria de correr lesionado en Amsterdam. Esto me reafirma en que lo bonito es la experiencia, pese a que a que todas las carreras les pongamos un objetivo, se cumpla o no.
  • A lo mejor es un espejismo pero, tras 7 maratones con muy distintas experiencias en cada uno de ellos, creo que le voy cogiendo ya la medida a esta carrera. Y eso es respetarla mucho, saber que lo normal es que las cosas no sean ‘normales’ y que surjan incidentes. Pero también saber llevarlos para hacer todo lo que se puede hacer en cada circunstancia. Saber gestionar tanto las penurias como la abundancia.
  • Estoy muy contento con mi marca, pero mucho más satisfecho con haber cumplido un reto a la tercera, para poder valorarlo mejor y ponerlo en su sitio.

¿Y ahora, qué? Pues seguir disfrutando de correr, seguir a por el reto de los 6 Majors, seguir valorando cada logro en cada carrera y seguir mejorando hasta donde llegue. Como decía al principio, revisar los inicios hace que valoremos dónde estamos y que no podamos decir hasta dónde llegaremos, porque esto es un camino para disfrutar.

 

Y ya para acabar, unos agradecimientos de justicia, porque sin ellos no hubiera sido posible:

Para los compañeros y amigos de RunninZgZ con los que comparto entrenamientos, charlas y cervezas cuando toca. Ya sabéis quiénes sois, la motivación para vestirse y salir al parque a compartir esos momentos con vosotros.

Para Álvaro, que ya no sé qué más decir de ti. Que entrenarme y saber lo que puedo hacer mejor que yo mismo es sólo una parte. Que toda la implicación que tengo viene para devolvértela, y que de todo lo que disfruto y aprendo en este deporte eres muy culpable.

Y sobre todo para mis padres y Rodrigo, que me ayudan y me apoyan y me lo ponen muy fácil para poder preparar estos retos locos de su hijo / su padre.

Toca descanso mental, disfrutar de la Behobia de este año, y pensar ya en el que viene….

Behobia 2017 – La crónica

Tercera Behobia tras maratón en Otoño. Parece ya una costumbre obligada, pero sale sin querer todos los años… así que por algo será.

Este año, como siempre, iba a la Behobia con un descanso total tras el maratón del Otoño…pero este año no era ni siquiera elegido: Después de Amsterdam no me quedaba otra que descansar porque, tras correr con el gemelo contracturado, no estaba en condiciones ni de hacer un pequeño trote (pierna inflamada durante cerca de 1 semana). Y, tal y como salió la carrera, estoy cada vez más convencido que el descanso tras estar en un buen momento de forma favorece que se alargue unos días ese buen estado. Pero antes de entrar en la carrera, ya sabéis que me gusta contar un poco de todo lo que la acompaña.

Sobre el fin de semana en San Sebastián poco se puede decir, salvo que hay que estar allí para conocerlo. A una ciudad preciosa, se le une el ambiente antes y tras la carrera, sin hablar de la animación durante el recorrido: Llueva, haga frío o calor, las cunetas del recorrido siempre están llenas de gente animando. Os pongo alguna foto de una de las ciudades más bonitas que conozco:

Estuvo todo el Sábado lloviendo, y el Domingo tenía la misma pinta, pero afortunadamente se quedó en una leve lluvia que era muy agradable para correr… aquí lo podéis ver en el ya clásico vídeo pre-carrera:

Y, al final, lo que pedía en el vídeo se cumplió: Ni lluvia ni dolor (no las tenía todas conmigo sobre la recuperación del gemelo tras Amsterdam, pese a haber estado parado todo el tiempo). Y eso hizo que disfrutara de la carrera como nunca (en la Behobia, desde luego, y casi casi en cualquier otra carrera): 20 Kms. notándome fuerte y disfrutando de cada zancada, sin apenas mirar el reloj ni pensar en ritmos….corriendo sin más.

Y cada vez estoy más convencido de que es una receta ideal para, desde luego, disfrutar una carrera y además, si estás en forma, hacer un buen tiempo. Desde luego yo cumplí las 2, porque terminé supercontento y con un tiempazo que no pensaba hacer esta vez ni en sueños: 1:29:35 !!! Aquí los parciales (el segundo no lo tomó bien):

Se nota que ya es la tercera. Ahora ya puedo decir que me conozco esta carrera… dónde guardar, dónde apretar y cómo gestionar los kilómetros que quedan. Como todos los años, me guardé bastante para Miracruz y la posterior bajada a San Sebastián…. Es fabuloso entrar en la ciudad con mucha fuerza y con toda esa animación.

Os dejo alguna foto de la carrera… lástima que no se pueda ver el ambientazo que, como todos los años, hay durante los 20kms. del recorrido. Fabuloso.

Video del alto de Miracruz (segundo 2):

 

Videos de meta (segundo 18):

Y con esta cara de contento estaba en meta!!

La comida post-carrera para acabar el finde:

Pues esto es todo. El año que viene seguro que más… esta carrera me encanta!!

Maratón de Amsterdam 2017 – La crónica

Sexto maratón ya, y me parece que fue ayer cuando debutaba en Toronto… Como ya sabíais muchos, el maratón de este año tocaba en Amsterdam, de nuevo fuera y de nuevo en otoño. ¿Por qué lo elegí? Básicamente por 2 razones: Las fechas (la semana del Pilar siempre es una buena época para una escapada con carrera) y porque en Running ZGZ este año había un grupo específico para este evento (y la media), y siempre es bueno preparar un reto así en compañía. Bueno, y una tercera: Porque este año no me había tocado el sorteo de ninguno de los Majors que me faltan.

Así que, tras 16 semanas de duro e intenso entrenamiento (como siempre, por otra parte, pero parece que cada verano hace más calor…), allí que nos plantamos un grupo de locos del running. Unos a por la media, otros a por el maratón, y otros acompañando.

Mi recuerdo de Amsterdam era bastante vago, hacía ya casi 20 (!) años que había estado, sin una sensación especialmente buena o impactante. Sin embargo, en esta segunda visita me llevo una mejor impresión de la ciudad: Salvo por el pequeño detalle de la peligrosa preferencia de las bicis en cualquier situación (incluidos pasos de cebra), Amsterdam me parece una ciudad deliciosa, tranquila, amigable para pasear, de tamaño abarcable y con un buen transporte público. Especialmente cuando te sales de los anillos de canales del centro, que son muy bonitos, es verdad, pero apenas transitables por la cantidad de turistas que visitan la ciudad. Vamos a hacer un poco de turismo:

El Viernes fuimos ya a la feria del corredor, había ganas de coger el dorsal y ver el ambiente. Los mostradores de entrega de dorsales eran suficientes para hacer ágil la entrega, y la feria no era enorme pero sí bastante completa. Especialmente el merchandising oficial de Mizuno, porque lo demás apenas necesitaba un breve paseo para darlo por visto. Algunas fotos de la feria:

La carga de hidratos del día de antes de la carrera la logramos hacer (algunos del grupo) en un maravilloso y escondido restaurante italiano que nos encontramos por casualidad y que demuestra que en Amsterdam se puede comer un plato de pasta excelente por 5€!!

Y vamos ya con la carrera, que con tanta foto se me va el foco. La preparación de 16 semanas había sido estupenda. Como nunca. Se puede decir que mejor incluso que el año pasado, cuando llegaba a Chicago con el objetivo del 3:20. Este año la idea era intentarlo de nuevo, y todos los tests de la preparación decían que estaba muy a mano. Todo indicaba que estaría en esos tiempos, hasta que a menos de 2 semanas para el maratón tuve mi primera lesión en todos estos años corriendo: Unas adherencias en el sartorio (como os imagináis, yo no sabía lo que era ni lo uno ni lo otro). Total, que 2 sesiones de fisio, con sus punciones y sus ganchos, y el mensaje de que iba a llegar a tiempo a la carrera… y hubiera sido que sí. Pero en un entrenamiento, por ir con demasiado miedo en esa pierna, se me contracturó el gemelo. Y eso ya no pudo quitarlo una tercera sesión de fisio, ni con gancho, ni con punción, ni con nada, a apenas 5 días de la carrera. Total, que llegué a la linea de salida sin tenerlas todas conmigo. Pese a cuidarme y llevar la pierna en compresión todos los días y con frío por las noches, la molestia seguía allí.

Así que en la salida estaba más expectante que otra cosa. Convencido de acabar, pero con la incógnita de las molestias. Y ya en el km. 2 vi que ahí estaba la contractura. Andando y trotando los días de antes apenas se notaba nada, pero en cuanto me puse a menos de 5min/km. eso era otra cosa. Enseguida vi que el 3:20 era completamente inalcanzable. En cuanto trataba de apretar un poco para ponerme alrededor de 4:44min/km. el dolor se hacía más intenso, y se relajaba en cuanto aflojaba un poco. Imposible aguantar toda la carrera a 4:44. Así que cambio de planes sobre la marcha (esto es lo que me gusta de esta carrera… la necesidad de repensar los objetivos ante cada situación nueva). Alrededor de 4:52min/km. era todo más llevadero. Dolía, pero era algo perfectamente soportable (si no iba a más) para toda la carrera. Así que, al menos, me puse el incentivo de hacer marca personal, mejorar el 3:29 de Zaragoza. Y así que tiré hasta la media, donde traté de apretar de nuevo, deseando que aquello se hubiera calentado milagrosamente. Pero no. Enseguida vi que el dolor iba a más, y que iba a ser cada vez más difícil mantener el ritmo. Nuevo cambio de chip y vamos a la idea de acabar la carrera, de tener otra medalla, como en Chicago. Y así pasó la segunda parte de la carrera, aguantando el tirón más o menos hasta el 35, pero con un dolor bastante fuerte a partir de entonces. Si ya se hace duro un maratón sin molestias a partir de esos kilometros, la degradación del gemelo lo hizo bastante penoso. Pero había que acabar, y a un ritmo cada vez menor porque el dolor iba cada vez a más, logré entrar en el estadio Olímpico. Una llegada preciosa, la verdad, que hace que merezca la pena todo el sufrimiento anterior. Al final, un 3:35:05 del que estoy bastante orgulloso, dadas las circunstancias. Otra vez se me escapa ese 3:20 que veía tan a mano, pero acabé muchísimo más contento que en Chicago, porque esta vez sí que tenía claro que había dado el máximo. Os dejo algunas fotos de la carrera (de Marathon Photo y de nuestra esprínter y reportera oficial, Bea. Gracias otra vez por esos ánimos!!!):

Y el video… aquí sí que podéis ver cómo voy pasando por cada punto de carrera cada vez con peor cara y mayor cojera 😉

No quiero que se me olvide algún comentario sobre el recorrido y la organización: En mi opinión, para ser un Gold Label tiene ciertos fallos. La entrada al estadio para llegar a los cajones de salida es un auténtico embudo. Que no queden (o no den, me da igual) mantas térmicas para los que entramos en 3:35 no es normal… no me quiero imaginar como no quedara agua (por ejemplo) más tarde. Salvo esos detalles, la organización es buena, y el recorrido acompaña. Apenas unos kilómetros feos, pero la mayoría bastante bonitos. Dentro de la ciudad, pero sobre todo fuera, cuando recorres el rio Amstel durante bastantes kilómetros. Eso sí, si quieres tener esa sensación de ir más o menos solo o sin agobios, esta no es tu carrera: La calzada de carrera es bastante estrecha en buena parte del recorrido, y esto hace que siempre estés bastante rodeado de gente.

Y luego llegó la cena de grupo (bueno, antes la merienda, hamburguesa mano a mano Fernando y yo), y comentar toda la carrera… La verdad es que, salvo Alberto, que se salió con su 3:15 (eres un crack!!!), el resto (Ana Cris, Luis, Fernando y yo) tuvimos una carrera difícil, por una u otra circunstancia. Y los de la media también tuvieron su ración de sufrimiento… así que nos merecíamos todos la opípara cena y las risas que la acompañaron.

En resumen, un maratón diferente a todos los demás: Por ser el primero que hacía con un viaje en grupo, por haber corrido con dolor, por acabar contento pese a ver trastocado el plan y los objetivos, por las 16 semanas que fueron muy difíciles, con sus momentos buenos y los no tanto.

Tras 6 maratones puedo decir que cada vez me gusta más. Preparar 1 día durante 16 semanas y que no salga como esperas (o piensas que mereces) puede parecer frustrante. No para mi. Precisamente esa es la grandeza de esta carrera, que casi nunca sale como la has planeado. Pero siempre, siempre, siempre la acabas con una sonrisa en la boca y con un sentimiento de ser capaz de superarlo todo. Como dije en Amsterdam, un maratón tiene 3 retos y 3 victorias: Llegar a la linea de salida tras un entrenamiento exigente, acabarlo y cumplir los objetivos de tiempo. Lograr cualquiera de las 3 es maravilloso. Ya tengo ganas del siguiente.

Gracias a todo el grupo por esta maravillosa experiencia, y a Álvaro por esas 16 semanas de guiarnos y aguantarnos. No voy a nombraros a todos porque me dejaría a alguien (y no es plan). Permitidme sólo que cite a Flo, por hacer de ‘pegamento’ y referencia del grupo y a Bea que, pese a la mala suerte de no poder correr, hizo un esfuerzo fabuloso por vernos y animarnos a todos en distinto puntos de la carrera. La siguiente donde queráis, con un grupo así voy al fin del mundo.

 

 

 

 

 

Temporada 2017 en marcha

Mucho tiempo sin dar señales de vida por aquí, pero no penséis que he dejado de darle a la zapatilla, ni mucho menos.

Después de Chicago, estuve descansando todo el invierno de planes y entrenamientos serios. Así que he aprovechado para aprender a nadar, que falta me hacía. Y no, no me voy a pasar a triatlón, como me pregunta mucha gente. Ni triatlón ni carreras de montaña, al menos de momento. Pero ha sido un invierno muy tranquilo, diferente y muy recomendable para desconectar de correr (sobre todo de planes estrictos y carreras).

En Abril empecé un poco de pretemporada, corriendo la 10k de Zaragoza, para recordar mi primera carrera, allá por el 2013. Y ya entonces dándole vueltas a qué maratón tocaría este año (dado que en ningún sorteo de Majors había tenido suerte esta vez).

Y el de este año será en Amsterdam, el 15 de Octubre. De nuevo, y ya van 3 años, esto implica estar todo el verano entrenando con el plan, que exige bastante y no es sencillo, pero es lo que nos toca. Afortunadamente lo estamos haciendo en grupo con los amigos de @runningzgz, así que está siendo de lo más agradable.

Después del maratón, como siempre desde hace 2 años, a la Behobia. Y así se acabará el año, seguramente con la carrera ESIC y la San Silvestre. Casi casi calcado al del año pasado.

Así que ya veis que seguimos corriendo. Nos vemos por aquí muy pronto!

 

Behobia 2016 – La crónica

“La Behobia es esa carrera que ocurre en Otoño, normalmente tras el maratón del año, y que se convierte en una excusa perfecta para acercarte un fin de semana a disfrutar de San Sebastián”.

Hola de nuevo! Aquí estamos otra vez para contar una nueva carrera, una de las pocas que he repetido. Ya es la segunda vez en la que la Behobia tiene para mí la definición con la que empieza este post, y no digo que vaya a ser la última.

Así que, por segundo año consecutivo, con familia y amigos nos fuimos a pasar el finde en San Sebastián y, ya de paso, a correr la Behobia. Lo más representativo de esta carrera es su particular ‘feria del corredor’ del Sábado…. ni Tokyo ni Chicago pueden competir con esto:

El ambiente en San Sebastián el fin de semana de la Behobia es espectacular, y eso que este año el tiempo era más acorde con el que se espera del sitio y la época: Lluvia no muy fuerte pero casi constante. Así que las calles no estaban tan llenas como el año pasado, pero sí los bares. Como ya tenía el dorsal, no había más obligación que disfrutar de la ciudad, y así lo hicimos.

Mi objetivo para la carrera, tras más de un mes de descanso total después de Chicago, era volver a sentirme corredor. Poder hacer una carrera disfrutando, con la sonrisa puesta, y comprobar que lo de Chicago había sido un accidente (eso es lo que realmente quería, asegurarme hacer una carrera de 20k al ritmo que fuera, pero acabando contento).

Este año salía en un cajón bastante bueno, el primero de los rojos (gracias a la marca de Lisboa), así que tocó madrugar y, sobre todo, buscar un refugio en la zona de salida en Irún, porque había momentos en los que la lluvia era fuerte. Os dejo el pequeño vídeo que grabé en la zona de salida (y así podéis comparar el cambio de tiempo respecto al año pasado):

Este año hay menos fotos en la crónica… con la lluvia había que tener la tecnología a buen recaudo (no, no llevo una Go Pro a las carreras).

Afortunadamente no diluvió, y se quedó un día estupendo para correr (esto lo sé ahora, pero justo antes de la salida cayó un buen chaparrón que hacía presagiar lo peor). La salida es muy fluida. El reparto en oleadas está perfectamente pensado y gestionado, y además los corredores hacemos caso del cajón que nos toca, así que es una salida de lo más tranquilo y fluido.

Con la mente en la carrera del año pasado (en la que salí muy ‘alegre’ y el primer puerto me puso en mi sitio…) y, sobre todo, con la prudencia tras la pájara de Chicago y sin haber entrenado desde entonces, salí guardando más que en condiciones normales. La idea era poder bajar Miracruz con la máxima fuerza posible y entrar en Donosti alegre, para acabar con buen gusto.

Creo que todos los participantes enseguida nos dimos cuenta de que era un día de los buenos, de los de disfrutar de la carrera, del público, de la temperatura ideal y, el que tuviera fuerza, poder hacer marca. Yo iba guardando bastante (sobre todo en los puertos), para poder acabar contento, pero a la vez me iba encontrando muy bien y con fuerzas, casi clavando el ‘ritmo objetivo Chicago’ (4:45min/km) sin querer … hay que ver cómo lo recuerda el cuerpo, esos 4 meses entrenando con ese ritmo objetivo.

De nuevo Rentería es un punto clave de la carrera, con todo el público animando y la penúltima cuesta importante del recorrido. Ahí ya me di cuenta de que iba lo suficientemente bien como para tratar de apretar un poco hasta la meta. Ya no pensaba en quedarme sin fuerzas (y, total, si pasaba, tampoco quedaba tanto) y, sobre todo, estaba disfrutando un montón y me apetecía tratar de correr más deprisa. Así que de ahí al final sí que lo di todo (el alto de Miracruz duro, como siempre), y logré entrar fuerte en San Sebastián y hasta la meta. Como el año pasado, a la altura del Kuursal estaban Ana, Rodrigo y los amigos… y ese es el empujón final que te lleva hasta la meta.

La verdad es que no esperaba hacerlo tan bien, pero logré acabar en 1:32:32 … casi 6 minutos mejor que el año pasado!! Así que super contento, pero sobre todo por haber disfrutado de nuevo corriendo. Quiero acabar todas las carreras con la misma alegría con la que acabé esta, haga el tiempo que haga. Aquí los parciales de la carrera y alguna foto:

Ah, y se me olvidaba…. la verdadera ‘medalla’ post carrera (2º de 5 platos ;):

De aquí a final de año toca básicamente descansar. Seguir saliendo a correr por gusto, sin días concretos, sin plan de entrenamiento, ni ritmos ni nada…. hasta que empiece a picar al gusanillo otra vez con algún objetivo para 2017. Ya os lo contaré…

Maratón de Chicago 2016 – La crónica

Aquí estoy de nuevo para contaros la crónica de otra carrera, el maratón de este año en Chicago. Y ya os adelanto que esta es la crónica del PINCHAZO, porque vaya pajarón que me pilló. Pero no vamos a entrar ahí todavía…. Como siempre, un poco de la ciudad antes de empezar con la carrera.

Mucha gente me ha preguntado si Chicago es como Nueva York, o si se parecen, o cuál me ha parecido más chula…. y para mi no hay duda: Chicago me ha parecido mucho más recomendable en todo. Si estás esperando o tienes ganas de ver el ejemplo de metrópoli con rascacielos, Chicago cumplirá tus expectativas y te encantará. Pero es que, además, verás una ciudad con un río integrado, con una preciosidad de puentes de acero colgantes, asomada a un lago que parece el mar (incluyendo playas) y con una arquitectura espectacular. Una ciudad ordenada y limpia, con un transporte público bien diseñado y que funciona, con museos de primer nivel, amigable para las bicicletas (al menos cuando el tiempo es benévolo), barrios preciosos, con entretenimientos para mayores y pequeños (si vas con niños no puedes perderte el Field Museum ni el MSI) y con una enorme oferta deportiva, cultural y gastronómica de calidad (ahhh esas pizzas!!!!). Y gente muy amable.

Chicago es mucho más parecida a Toronto, por ejemplo, donde no hay un icono mundialmente conocido con el que puedas identificar a la ciudad (más allá de los rascacielos visitables), pero en la que te encuentras con todo lo que puedes esperar en una ciudad de este calibre.

Aquí os dejo una galería con algunas fotos para que veáis un ejemplo de todo lo bueno que puedes encontrar en Chicago:

Ya veis que Chicago es una ciudad que merece mucho la pena. Y después de esta mini-guía turística, vamos a la carrera. Bueno, antes de empezar, comentaros la feria del corredor. Tenía noticias de que la feria de Chicago tenía el aura de ser la mejor de las Majors, y realmente es muy buena. Pero tampoco diría que mejor que la de Tokyo. De hecho, personalmente me gustó más el concepto de feria del corredor que me encontré en Japón. En cualquier caso, una feria de primer nivel.

Lo que sí que realmente funciona bien es la zona de recogida de dorsal: Tras un pre-check necesario para poder entrar (con tu notificación de corredor inscrito), te derivan a una mesa de recogida de dorsal…. en la que ya han recibido la notificación en sus tablets de que llegas y, nada más llegar, te reciben por tu nombre (ánimos en español al ver tu nacionalidad) y te dan el dorsal. Todo en apenas 1 minuto (con la feria llena) y con una sensación de atención personalizada muy grande. También un muy buen punto positivo son los autobuses gratuitos (el típico school bus amarillo) a la feria desde el centro de Chicago durante todo el día. Os dejo algunas fotos:

Y ahora sí que vamos con la carrera. Chicago ha sido mi 5º Maratón. El segundo preparado más en serio tras el año pasado en Zaragoza. Han sido 4 meses intensos de entrenamientos (con el verano de por medio), compartiendo plan con mis compañeros de RunningZgz que preparaban el de Zaragoza de este año. Toda la preparación fue muy, muy bien, y yo me encontraba mejor que nunca. Si el año pasado el objetivo en Zaragoza fue bajar de 3:30, este año era estar cerca del 3:20 (lo que es correr a 4:45/km). Y todo el trabajo y los datos decían que estaba en el buen camino.

El día de la carrera toca madrugar (salgo en el cajón B, a las 7:30) así que a las 5:00 ya estoy arriba para desayunar un poco en el Hotel (un par de plátanos y zumo) y completar el desayuno de camino a la salida (unas barritas de cereales) y en el Balbo Hospitality (cogí entradas para la familia en una zona de salida/meta con acceso a gradas y carpa con comida. Una muy buena opción). Desde el Hotel a Millennium Park apenas hay 20 minutos andando, y a esas horas de la noche ya se ven los primeros corredores acercándose. Aquí la primera foto de MarathonFoto que me hicieron llegando:

En el Balbo Hospitality tienen check-in para la bolsa y zona de desayuno, pero apenas como una barrita de cereales más, porque ya voy bien de desayuno y líquidos. Enseguida viene el Director de carrera junto con 3 viejas glorias americanas (sólo recuerdo 2, Joan Samuelson y Deena Kastor), dando mensajes de ánimo y diciendo que el tiempo previsto para la carrera es el mejor en años.

Así que ya veis que estaba todo de cara: Buena preparación, día perfecto para correr y entorno inmejorable en un Major. Sobre las 6:45 nos indican que hay que ir yendo a la zona de salida, así que allá vamos. Está todo muy bien organizado e indicado, pero hay 15 minutos hasta la zona del cajón B y bastante fila en los baños más cercanos. Así que sobre las 7.15 es cuando estoy ya listo en la zona de salida. Enseguida anuncian el himno nacional (debe de cantarlo una conocida soprano), y os podéis imaginar cómo de entregada y emocionada está la gente…

Puntualmente, a las 7:30, se da la salida. No es tan espectacular como la lluvia de confetti en Tokyo, pero también es un entorno muy bonito, en Millennium Park y entre rascacielos. Salgo situado entre las liebres de 3:20 y 3:15, sin ninguna intención por colocarme así en el cajón (se está razonablemente ancho) y, afortunadamente, se puede empezar a correr bastante bien antes de llegar a la linea de salida.

Al poco de salir se atraviesa un túnel larguísimo, calculo que de unos 400 o 500 m., y a la salida el GPS se ha vuelto loco, me marca que llevo casi 1 km. de más y, por tanto, una media por km. bajísima. Asumo que hasta dentro de bastante no se regulará esa media, pero no pasa nada, porque voy cerca de las liebres (5 o 6 personas en cada tiempo) y parecen bastante fiables.

Enseguida encuentro el ritmo, porque voy manteniendo distancia con las liebres (según mi reloj llevo una media mucho más rápida que el objetivo de 4:45/km, pero no es real). Como siempre, voy guardando y haciendo los deberes de hidratación (bebo en todos los avituallamientos, salvo el primero) y alimentación (geles previstos para el km 7, 14, 21, 28 y 35). Están marcadas todas las millas y cada 5 km., así que con el GPS erróneo, me tengo que ir fiando del tiempo cada 5 km.

La primera media maratón me encuentro muy fuerte y guardando, como estaba previsto. Llego al km. 21 en 1:37:41, lo que es una media de 4:37/km (esto lo sé ahora, pero en ese momento, con el reloj sin marcar la media correcta, sólo sabía que era más rápido del objetivo de pasar por el 21k en 1:40:00).

Pese a ir cerca de las liebres de 3:20, en ese punto de mitad de carrera sólo veo que es demasiado rápido para el objetivo, y esto me alegra, porque me encuentro bastante fuerte y voy guardando. Aún así, como veo que es mejor de lo previsto, decido bajar el ritmo, y hasta el km. 25 voy regulando incluso más.

Pero en ese km. 25 veo que algo no va bien. Las piernas no responden como deberían, y tengo que hacer un esfuerzo mayor para poder mantener el ritmo. Es lo típico que te esperas que pase (y que pasa) a partir del 35, pero es muy pronto para que me llegue el cansancio. El pulso va perfecto, pero las piernas están muy cansadas. No me queda otra que ir bajando el ritmo progresivamente, cada vez más. En ese tramo (25 a 35) ya me doy cuenta de que no voy a poder llegar al objetivo que tenía, pero al menos tengo la esperanza de mejorar la marca del año pasado en Zaragoza (aún tengo margen).

Y eso me creía yo!! Porque en el 35 la cosa va a peor… lo que venía siendo la típica flojera del paso de kms. (aparecida tempranamente, eso sí), en el 35 se convierte en una pájara en toda regla. Apenas me queda fuerza para correr, y no me queda otra que hacer lo que no había tenido que hacer en ninguna carrera hasta entonces: Caminar. Desde el 35 hasta meta camino en bastantes tramos, y troto muy muy despacio en el resto. Volver a trotar tras estar andando un rato es un suplicio. Es un tramo en el que me adelanta todo el mundo, incluidas las liebres de 3:25, 3:30 y 3:35…. Y el único objetivo es simplemente acabar.

En ese momento, lo que me viene a la cabeza es pensar en los 4 maratones anteriores, cuando veía a gente echa polvo y caminando en los últimos kilómetros, y pensaba en el calvario que les quedaba y en el mérito que tenían. Pues esta vez era yo. Estaba probando cómo sabía ese calvario. Y os aseguro que no es el cansancio y el dolor de piernas que es imposible no tener tras 35 kms. Es la sensación de haberte vaciado por completo y, aún así, tener que llegar como sea a la meta. Y es ahí cuando más se agradecen los ánimos (por otro lado continuos, mucho más que en cualquier otro maratón de los que he corrido), tanto de los corredores que te adelantan como del público que te ve desfondado. También pensaba en que Ana me estaba siguiendo por la app, y que estaría preocupada al ver que cada vez iba más despacio. Esos kms pasaron muuuuuuy lentos, y encima sin poder disfrutar del esfuerzo final y la llegada preciosa a Grant Park, porque no se disfruta cuando tienes que acabar la carrera arrastrando las piernas tantos kms.

Y así acabé, como pude, en 3:42:02. Con una ilusión enorme al recoger la medalla, más que ninguna otra vez, porque esta vez me había costado como nunca, y de verdad sentía que este esfuerzo tenía que merecer una medalla de ‘finisher’. Las otras veces estaba muy contento, esta vez la sensación que predominaba era que merecía estar con los que acababan.

De vuelta al Balbo Hospitality me reuní con Ana y Rodrigo…. que no lograron verme desde las gradas de la llegada, pero que al menos sabían por la app que ya había llegado. La foto de familia en la llegada:

Y ya para acabar con la carrera, los datos resumen:

Tiempo: 3:42:02 (5:15min/km). Puesto general: 7273. Puesto categoría edad (40-44): 961. Puesto Masculino: 5560. Y los detalles en estas capturas (donde se ve muy bien con números lo que os he explicado más arriba):

Esa tarde, ya de turismo por Chicago, fui con la medalla al cuello. Había leído que, mucho más que en otros sitios, es ‘obligatorio’ llevarla. Y era verdad. Por la calle se veía un montón de gente igual, y en cualquier sitio que entrabas te recibían con un “Congratulations!”. Hasta un guardia de seguridad del Navy Pier se acercó a estrecharme la mano y preguntarse cómo podía andar tras la carrera! Es una ciudad entregada con su Maratón: Más de 40.000 corredores, miles de voluntarios, animación continua a lo largo de los 42 kms, se calcula que unos 1.7 millones de espectadores en las calles y un impacto económico anual en la ciudad de unos 277 millones de dólares. La organización fue perfecta, y en ningún momento tuve una sensación de aglomeración.

El único pero fue el que la carrera no me saliera como esperaba. Hablando con Álvaro, mi entrenador (al que le estoy enormemente agradecido por cómo se ha preocupado estos 4 meses para que llegara lo mejor posible), ninguna de las pequeñas cosas que se desviaron del plan justifica por sí misma ese desfondamiento: El haber ido ligeramente más rápido la primera parte, el haber bebido un poco sólo (no un vaso lleno) en cada avituallamiento o el haber alargado un poco más que mis compañeros la preparación de 4 meses. Todo ello, individualmente, no vemos que lo explique. Quizás todas esas razones juntas… o quizás no. El deporte es así y si no lo fuera no nos gustaría.

Apenas 1 día después de la carrera ya estaba pensando en lo grande que es el Maratón. En que, tras 4 carreras, ha tenido que ser a la 5ª cuando he pinchado (casi hasta se echaba de menos, como una muesca más en la pistola!), y que siempre, siempre, siempre hay cosas que aprender. Y muchas más cuando una carrera no sale como esperas. Como he dicho durante estos días, si hubieran salido los planes sería un corredor con mejor marca, así creo que soy mejor corredor. Ya tengo ganas de la siguiente.

Os dejo con las fotos que me hicieron le gante de MarathonFoto durante la carrera:

Algún vídeo de la carrera:

Y antes de despedirme, un mensaje de agradecimiento para mis padres, por decirme cada vez que entreno y tras cada carrera de que descanse y coma bien.

Y un beso enorme para Ana y Rodrigo, que han aguantado los 4 meses de preparación con enorme paciencia, y que se han cruzado medio mundo porque un día se me ocurrió apuntarme al sorteo del Maratón de Chicago 😉

Como el año pasado, en unos días tenemos la Behobia.

Hasta la próxima!!