Maratón de Zaragoza 2015 – La crónica

Ya está acabado. Mi cuarto Maratón. El primero en Zaragoza, el de entrar con mi hijo en meta, el de mi mejor marca, el de compartir kilómetros con amigos y conocidos, el más exigente y el que más satisfecho y orgulloso me ha dejado.

Han sido unos meses intensos de entrenamiento hasta llegar a la carrera, con un Julio terrible de calor y madrugando durante las vacaciones de Agosto. Pero todo ha merecido la pena. Porque creo que no podría pensar en una carrera mejor que la que ha sido este Maratón de Zaragoza.

Ya desde el día anterior, en la Feria del Corredor, me daba cuenta de que iba a ser una carrera especial, con multitud de gente conocida y un ambiente mucho más cercano que el que he vivido en otras carreras: Se notaba que iba a jugar en casa. Y no sólo por ese ambiente tan cercano, sino porque el Sábado era también ‘conocido’, de comida familiar, cine infantil y cena con amigos (nada que ver con los Sábados de mis anteriores maratones, visitando ciudades). Además, sabía que había hecho una muy buena preparación, y estaba convencido de pelear por llegar a 3:30 (otra cosa era lograrlo).

Aquí en la feria, con algunos compañeros de Running ZGZ:

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Vamos a la carrera:

La salida fue muy fluida, y a la altura del Puente de Santiago, apenas 700m. después, ya estoy alrededor del ritmo. Hemos formado una grupeta unos cuantos de Running ZGZ que compartimos objetivo: Fran, Javier, Roberto, Arturo, Patricio y yo. Durante los primeros kms., vamos cantando el ritmo y comparando nuestros relojes, y todo se ajusta a lo esperado. Esta es la primera lectura positiva: El entrenamiento ha ido tan bien, que el ritmo de 5min/km sale solo, casi sin quererlo.

Aquí con la grupeta:

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Pasamos el 10k alrededor del objetivo (en 51:05 oficial, a 5:06), todavía con mucha sensación de ir con el freno echado (¡bien!), y siempre en ligera pendiente ascendente hacia el parque. Un poco después, en el cruce de Infantes de España con Vía Ibérica (alrededor del km. 17), viene uno de los momentos que más espero: Ahí están mis padres animándome (¡muchas gracias!). Me hace mucha ilusión, y les veo todavía cuando las fuerzas sobran 😉

A partir de aquí empieza una carrera nueva, porque enseguida me doy cuenta de que he dejado ligeramente atrás a la grupeta de inicio. Es un momento de duda porque, pese a que es obvio que cada uno debe ir a su ritmo, no esperaba que nos dispersáramos tan pronto. Además, enseguida llegaré a la media maratón, y ese tramo favorable del 21k al 30k es el de aguantar sin venirse arriba, para no gastar lo que hace falta a partir del 30.

Pero el reloj no engaña, y voy cumpliendo a la perfección mi ritmo, sin hacer un esfuerzo superior al que considero adecuado para el tramo en el que estamos. Así que decido no bajar el ritmo y llego a la media maratón en 1:45:53 (oficial, la neta de mi reloj un poco menor), con una media hasta aquí de 5:02/km.

A todo el que me ha ido preguntando durante la preparación (que por cierto, habéis sido bastantes y para mí es un honor, ni que yo supiera tanto!) le he dicho que, en mi opinión y experiencia, el tramo más peligroso de un Maratón es el que va del 21k al 30k: Has pasado la media, todavía tienes fuerzas y es muy tentador venirse arriba. Y en Zaragoza es todavía más peligroso, porque es un tramo muy favorable, con avenidas anchas y en ligera pendiente descendente (salvo el puente de Giménez Abad, llegando al 30). Pues bien, esta vez decidí seguir a mi ritmo, sin bajar ligeramente pese a ver que el ritmo iba siendo mejor cada km., confiando en la preparación y en cómo iba regulando las fuerzas, y tratando de ser prudente y ambicioso a la vez (sí, así de difícil y a la vez estimulante es correr un maratón). La experiencia también ayuda, y a la cuarta vez ya vas conociendo un poco mejor cómo puede reaccionar tu cuerpo y tu cabeza con el paso de los kilómetros.

Como dice Murakami, “La pared que separa la sana autoconfianza de la insana arrogancia es muy delgada“. Pues eso, que ahí andaba yo, rondando esa pared del 21k al 30k, al que llegué en 2:28:48 (oficial), con un ritmo acumulado de 4:57/km. Perfecto para llegar a 3:30, si todo sigue igual de bien.

Y en el 30 empieza la carrera de verdad. Antes de empezar con este tramo, se me ha pasado decir que llevo a la liebre de las 3:30 a la vista desde hace rato (seguro desde el km. 24, al inicio de Miguel Servet, donde la veo allá al final), cada vez más cerca, y viendo cómo el numeroso grupo alrededor suyo es cada vez más escaso: Adelanto a muchísima gente que se descuelga de la liebre. Pese a ello, no alcancé a la liebre hasta el km. 36. Con esto quiero decir que tan peligroso es querer seguir a la liebre desde el inicio cuando está por encima de tu ritmo, como intentar alcanzarla durante la carrera cuando implique variar tu ritmo o progresión. Tener a la liebre a tiro durante 12 kms. no me hizo variar lo más mínimo la manera de correr.

Aquí en el Puente Giménez Abad:

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En esas que estamos ya en el 30, la parte decisiva, pasado el ‘puerto’ del puente Giménez Abad y entrando en el tramo de curvas por el barrio de Jesús. Sobre el 32 o el 33 alcanzo a Carlos, con el que compartía objetivo de tiempos. Aquí ya vamos todos muy justitos y apenas nos cruzamos unas palabras de ánimo. Cuesta mucho más mantener el ritmo, pero todavía me quedan fuerzas y no se intuye ninguna crisis. He ido tomando los geles cuando estaba previsto (en el 7, 14, 21 y 28), así como bebiendo agua cada poco tiempo. Todos los mimbres están puestos para aguantar el tramo final y estar cerca del objetivo. Sigo adelantando a bastantes descolgados de la liebre, y sobre el 36 llego a su altura. En el Puente de Hierro, Álvaro me anima diciéndome que estoy en tiempos de hacer 3:27 (lleva picándonos tiempos desde el 24). Esos ánimos me dan fuerza para encarar el tramo más difícil, a la vez que mi cabeza traduce la previsión de Álvaro en que tengo opciones de llegar al 3:30 (sé que voy a tener que bajar el ritmo seguro).

Aquí en la zona de la ribera, todavía fresco:

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Echegaray y Caballero. La calle interminable. Mientras dejas el Pilar (la meta) a un lado, vas viendo cómo por el otro carril ya van de vuelta (en su km. 40) los afortunados que han llegado al final de Echegaray. Y no llevan buena cara. Mientras tanto, yo tengo que llegar aún al 39, ya justísimo y sufriendo, pero lo alcanzo en 3:13:20 (oficial), manteniendo la media en 4:57/km. Una vez pasado el 40, sólo queda subir el Tourmalet San Vicente de Paúl para volver a bajar a la Plaza del Pilar, ya la meta.

No sé muy bien de dónde saco las fuerzas, pero intuyo que no estoy bajando demasiado el ritmo y que puede ser que llegue a las 3:30, o puede que no. Pero, por alguna razón, en ese momento noto que ya sé que soy capaz de hacerlo, y es suficiente. En cualquier caso, va a estar muy justo, y prefiero dejar de mirar el reloj y centrarme en que en la plaza me esperan Ana y Rodrigo para darme los últimos ánimos y poder hacer los últimos metros con Rodrigo. Así que encaro el Coso y Don Jaime ya dando la poca fuerza que me queda, pero de nuevo con la sonrisa en la boca, y centrado en mirar a los lados en cuanto doble la calle Alfonso.

Entrar en la Plaza del Pilar tras 42km. es precioso, con toda la gente animando y el Pilar y la meta al fondo. Y aún más cuando enseguida veo a Ana con los globos de animar que cogimos en Tokyo, y a Rodrigo en modo “preparados, listos…”, dispuesto a hacer los últimos metros juntos. Le cojo de la mano y allá que vamos, a toda velocidad (es lo que me parece a mi, pero es mentira 🙂 ) hacia la meta…. Aquí hay un par de vídeos de ese tramo final:

Cada vez que veo esos vídeos me emociono (y estaréis conmigo en que no es para menos!). La entrada en meta más emocionante que podría imaginar. Casi ni me di cuenta de ese Miguel que me decía en el arco de meta “¿ves cómo sí lo ibas a hacer?“, o de saludar a María INGOISTA 😉 haciendo fotos a porrillo.

Tampoco me acordé de parar el crono hasta un buen rato más tarde, así que tuve que esperar a la tarde, a ver los datos oficiales para comprobar que había logrado bajar de 3:30, con un tiempo real de 3:29:57 !!!! Aquí os dejo unas fotos más de la llegada a meta:

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La mano con el “4” es por el 4º Maratón

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…aquí parando el crono, por fin 😉

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Y acabo ya con la foto en familia tras llegar, con dolor de piernas pero sonrisa imborrable:

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Antes de acabar con la parte más personal, sí que quiero comentar algo sobre el recorrido y la organización: Sin que me nuble lo cerca que me pilla la carrera, por ciudad y organizadores, ha sido todo fabuloso. He corrido en Tokyo, junto con otras 36.000 almas, y, obviamente, no son comparables ciudades ni requisitos organizativos. Pero el recorrido en Zaragoza me ha encantado. Y la organización ha sido impecable: Zona de salida, meta, avituallamientos… todo perfecto para el corredor. Así que mi enhorabuena para todos los que lo hacéis posible. Estoy seguro de que este Maratón va a estar cada vez más arriba.

 

Como reflexiones finales de esta carrera, esto es lo que he podido ir madurando unos días después:

  • Me repito mucho, pero hacer todo lo que he hecho desde que empecé con esto me parece increíble. Me alegro tanto de haber empezado y haber salido a correr el primer día!
  • Siempre hay que confiar en un buen entrenamiento: Es fundamental mantener la prudencia y el respeto a correr 42km. Pero si todo el trabajo hecho (y las personas que saben) te dice que puedes lograr un reto, por muy lejano que lo veas (y creedme, así lo veía yo), tienes que confiar en ti mismo y correr para lograrlo.
  • Será por mi forma de ser, pero sigo encantado con esta distancia. Disfruto enormemente con la preparación a largo plazo, calculando en carrera, pensando en la estrategia, reforzando o cambiando objetivos sobre la marcha y dando los pasos para llegar a meta tras 42km. (ya me dicen que eso de clavar cada objetivo de marca es tremendo. Pero os aseguro que no me sirve para acertar la Primitiva).
  • Justo ahora debo estar en modo ‘post-maratón’. No porque me falten ganas de correr (estoy deseando de que acabe el periodo de descanso), sino porque me cuesta encontrar ahora mismo un reto para motivarme y que mejore lo hecho (entrar con mi hijo en meta, en mi ciudad, con la gente que quiero a mi lado y haciendo una marca increíble). Espero que se me pase pronto.

 

Y para acabar, la parte de agradecimientos, que menos que nunca puede faltar en esta crónica.

Decía al principio que este Maratón es del que estoy más orgulloso. Y no es sólo por haber dado lo mejor durante los entrenamientos y la carrera, haber hecho una increíble marca o haber entrado con mi hijo en meta. Es también por toda la gente con la que lo he podido compartir. Antes, durante y después de la carrera.

Toda la gente que formamos Running ZGZ. Las CCLs, las cuestas, los tests, las series con todos los compañeros. Increíble los que nos animasteis después de correr la 10k (esto a mi me impresionó, de verdad). El crack de Miguel, que desde hace tiempo me decía que si entrenaba podía llegar a 3:30, y bien que me lo recordó en meta ;). El gran Álvaro. Mejor persona que excelente entrenador. Llevando tiempos desde el km 24, animando y cuidándonos a todos, desde el primer día de los 4 meses de entrenamiento hasta el km 40.

Mis padres, que esta vez pudieron animarme en directo, y que siempre se preocupan por si corro mucho, o con mucho frío, o con mucho calor.

Rodrigo, que tenía una ilusión enorme (pero menos que yo) en correr conmigo. Y que ha comprobado en primera persona por qué su papá sale a correr por noches a la hora de cenar.

Y Ana, que siempre está a mi lado y me apoya en estas locuras de su marido.

Parece que cada Maratón supera al anterior (y no hablo de marca, hablo de alegría y satisfacción). A ver cuál es el próximo, ya el año que viene, porque lo va a tener difícil. Antes, en menos de 1 mes, la Behobia.

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7 comentarios en “Maratón de Zaragoza 2015 – La crónica

  1. ¡¡Enhorabuena!! Qué bien lo cuentas (los ritmos, la estrategia de carrera, las emociones…). Te leo y me dan muchas ganas de correr. Qué bonito tiene que ser correr una maratón en tu casa, con esas buenas sensaciones y acabar en la plaza del Pilar, de la mano de tu hijo, con la gente que te quiere. A ver cuál es el próximo reto, porque seguro que encuentras pronto otro. Un abrazo y felicidades

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    • Gracias Paula!! Me alegro de que te haya gustado (y aún más sabiendo lo bien que escribes tú). Ya sabes donde te toca correr el año que viene… y ya contarás qué tal en Castellón! (el Maratón dicen que es como los tatuajes: El primero nunca es el último)

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